El Mecanismo De Anticitera

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Denominado durante muchos años como oopart ya que los primeros conocimientos de mecanismos de ruedas dentadas, como los relojes, datan del siglo XIV y la antigüedad de dicho artefacto se estimaría entorno al siglo III a.c.

¿Pero quién podría imaginar que gracias a la Literatura Antigua se abriría una interesante respuesta al enigma? y que para mi , personalmente,  me fascina tanto o más que si fuera realmente un oopart….¿intrigante verdad?¿Creéis que  La Biblioteca de Alejandría tiene protagonismo en esta historia?

Vamos a ello….

.l mecanismo de Anticitera es una calculadora mecánica antigua diseñada para prever la posición del Sol, la Luna, y algunos planetas, que permitía predecir eclipses. Consiste en un conjunto de engranajes de ruedas dentadas de bronce con signos e inscripciones astronómicas en griego antiguo, dialecto corintio-siracusano.

Fue descubierto entre los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Anticitera, entre Citera y Creta, y se cree que data del 205 a. C.

A principios del siglo XX, un pescador, Elias Stadiatis, un recolector de esponjas, buceaba en la isla Anticitera (Antikythera), al norte de Creta (Grecia), cuando bajo el agua encontró un pecio hundido a unos sesenta metros de profundidad cerca de la isla griega de Anticitera. Lo describió como un montón de cadáveres y caballos. Regresó a la superficie pensando que el exceso de dióxido de carbono lo estaba haciendo alucinar. Lo que Stadiatis no sabía era que en realidad se topó con el naufragio de un barco romano que transportaba cientos de piezas griegas del siglo III a. C. En él, se encontraron ánforas, estatuas de mármol y cobre, cerámica grecorromana y una serie de monedas que permitieron datar el naufragio entre los años 85 y 60 a.C.

Una vez finalizadas las tareas de rescate un año más tarde y cuando se realizaba su clasificación, el arqueólogo griego Valerios Stais reparó en la presencia de un extraño objeto. Lo que Valerios recuperó del fondo era una especie de mecanismo construido en bronce y compuesto por treinta engranajes. Pero, ¿cómo fue alguien capaz de crear hace más de dos milenios una sofisticada máquina cuyo grado de complejidad y perfección mecánica no surgiría otra vez hasta el siglo XIV europeo?

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En el año 2010, un grupo de investigadores integrado por James Evans y Alan Thorndike de la Universidad de Puget Sound (Tacoma, Estados Unidos) y Christián C. Carman de la Universidad Nacional de Quilmes (Quilmes, Argentina) hicieron importantes contribuciones. En primer lugar, descifraron cómo el mecanismo reflejaba la anomalía solar. Y, en segundo, propusieron una novedosa forma en que se mostrarían los movimientos planetarios. Según ellos, el mecanismo no mostraría su posición en el zodíaco, sino ciertos eventos importantes para los astrónomos (como el comienzo o fin de una retrogradación, la ocultación, etc).

Sus contribuciones invitan a proponer la hipótesis según la cual el sistema de epiciclos y deferentes no surgió como respuesta a una exigencia platónica de circularidad de los astros, basada en su divinidad, sino por una razón mucho más terrestre: simplemente como una solución mecánica a la problemática de reflejar con engranajes las regularidades planetarias conocidas por los babilonios.

En la Literatura antigua ya aparecen narrados mecanismos similares…

En De re publica de Marco Tulio Cicerón, un diálogo filosófico del siglo I, se mencionan dos máquinas que algunos autores modernos consideran un tipo de planetario que predicen los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos en aquel momento. Fueron construidos ambos por Arquímedes y llevados a Roma por el general Marco Claudio Marcelo después de la muerte de Arquímedes en el sitio de Siracusa en el año 212 a. C.

Marcelo tuvo un gran respeto por Arquímedes y una de sus máquinas fue lo único que se quedó del asedio (la segunda fue ofrecida al templo de Virtus). El dispositivo fue guardado como herencia familiar y Cicerón hizo que Philus (uno de los participantes en la conversación que Cicerón imaginó tuvo lugar en una villa perteneciente a Publio Cornelio Escipión Emiliano en el año 129 a. C.) dijera que Cayo Sulpicio Galo (cónsul con el sobrino de Marcelo en 166 a. C. y acreditado por Plinio el Viejo como el primer romano que escribió un libro explicando los eclipses solares y lunares) dio una “explicación aprendida” de este y demostrara su funcionamiento.

He oído a menudo sobre este globo celestial o esfera mencionado acerca de la gran fama de Arquímedes. Su apariencia, aun así, no parecía ser particularmente sorprendente. Hay otro, más elegante en forma y más generalmente conocido, moldeado por el mismo Arquímedes y depositado por el mismo Marcelo en el templo de Virtus en Roma. Pero tan pronto como Galo ha empezado a explicar, con su sublime ciencia, la composición de esta máquina, sentí que el geómetra siciliano debió poseer un genio superior a cualquier cosa que usualmente concibamos perteneciente a nuestra naturaleza. Galo nos aseguró que el sólido y compacto globo era una invención muy antigua que el primer modelo fue presentado por Tales de Mileto. Que posteriormente Eudoxo de Cnido, un discípulo de Platón, trazó en su superficie las estrellas que aparecen en el cielo y que muchos años después, tomando prestado de Eudoxo este bello diseño y representación, Arato los ilustró en sus versos, no por ninguna ciencia de astronomía sino por el ornamento de la descripción poética. Añadió que la figura de la esfera, que mostraba los movimientos del Sol y la Luna y los cinco planetas o estrellas errantes, no podía ser representados por el globo sólido primitivo. Y que en esto, la invención de Arquímedes fue admirable, porque calculó cómo una simple revolución mantendría desiguales y diversas progresiones en movimientos disimilares.Cuando Galo movió este globo mostró la relación de la Luna con el Sol y hubo el mismo número de vueltas en el dispositivo de bronce como el número de días en el verdadero globo del cielo. Así mostró el mismo eclipse del Sol como en el globo [del cielo], al igual que mostró la Luna entrando en el área de sombra de la Tierra cuando el Sol está en línea … [laguna; texto hipotético: “mostraba tanto eclipses solares como lunares…”

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Así que al menos una de las máquinas de Arquímedes, probablemente el prototipo o algo bastante similar al mecanismo de Anticitera, aún funcionaba alrededor de 150 a. C., si consideramos el interés de Galo y el hecho de que el diálogo De Republica, en esta parte, parece estar relacionada con los prodigia astronómicos y en particular con los eclipses. Pappus de Alejandría afirmó que Arquímedes escribió un ahora perdido manuscrito sobre la construcción de estos dispositivos titulado Sobre hacer esferas.

Los textos supervivientes de la biblioteca de Alejandría describen muchas de sus creaciones, algunos elementos conteniendo dibujos simples. Uno de estos dispositivos es su odómetro, el modelo exacto más tarde usado por los romanos para situar su marcador de millas (descrito por Marco Vitruvio, Herón de Alejandría y en el tiempo del emperador Cómodo). Los dibujos en el texto parecen ser funcionales, pero los intentos de construirlos como están dibujados han fallado. Cuando los engranajes dibujados, los cuales tienen dientes cuadrados, fueron reemplazados por engranajes del tipo que usa el mecanismo de Anticitera, que son en ángulo, el dispositivo fue perfectamente funcional.

Si esto es un ejemplo de los dispositivos creados por Arquímedes y descritos en sus textos perdidos en el incendio de la biblioteca de Alejandría o un dispositivo basado en sus descubrimientos o tiene algo que ver con él es discutible.

Si la cuenta de Cicerón es correcta, esta tecnología existió ya en elsiglo III a. C.. El dispositivo de Arquímedes es también mencionado por escritores romanos posteriores como Lactancio (Divinarum Institutionum Libri VII), Claudiano (In sphaeram Archimedes), y Pronto(Comentario en el primer libro de Euclides, Elementos de Geometría) en los siglos IV y V.Cicerón también dijo que otro de estos dispositivos fue construido recientemente por su amigo Posidonio:

“… cada una de las revoluciones de las cuales trae el mismo movimiento en el Sol y la Luna y las cinco estrellas errantes [planetas] como el que es traído cada día y noche en los cielos…”.

Es poco probable que alguna de esas máquinas fuera el mecanismo de Anticitera encontrado en el pecio ya que tanto los dispositivos fabricados por Arquímedes y mencionados por Cicerón fueron localizados en Roma al menos 30 años después de la fecha estimada del naufragio y el tercero estuvo casi con certeza en las manos de Posidonio por aquellas fechas. Así que sabemos que hubo al menos cuatro de esos dispositivos. Los científicos modernos que han reconstruido el mecanismo de Anticitera también están de acuerdo en que era demasiado sofisticado para haber sido un dispositivo único. Es probable que el mecanismo de Anticitera no fuera único, como muestran las referencias de Cicerón sobre estos mecanismos. Esto da soporte a la idea de que hubo una tradición en la antigua Grecia de tecnología mecánica compleja que fue más tarde, al menos en parte, transmitida a los bizantinos y al mundo islámico, donde dispositivos mecánicos de engranajes complejos, aunque menos elaborados que el mecanismo de Anticitera, fueron construidos durante la edad media. Fragmentos de un calendario mecánico unido a un reloj solar, del siglo V o VI del imperio bizantino han sido encontrados; el calendario pudo haber sido usado para ayudar a contar el tiempo. En el mundo islámico, el libro de Banū MūsāKitab al-Hiyal, o Libro de Mecanismos Ingeniosos, fue encargado por el Califa de Bagdad a principios del siglo IX. Este texto describe más de cien dispositivos mecánicos, algunos de los cuales datan de antiguos textos griegos preservados en monasterios. Un calendario mecánico similar al dispositivo bizantino fue descrito por el científico al-Biruni sobre el año 1000, y un astrolabio del siglo XIII, que se conserva, también contiene un dispositivo de relojería similar.  Es posible que esta tecnología medieval fuera transmitida a Europa y contribuyera al desarrollo de los relojes mecánicos.

Ver este mecanismo como un oopart es interesante, pero conocer todo lo expuesto es sencillamente fascinante.

Imaginemos… la inteligencia, talento y sabiduría de un señor llamado Arquímedes (287 a.c. -212 a.c.) creando un mecanismo tan avanzado y difícil.  Toda esa sabiduría impresa en documentos guardados en el lugar más seguro de su época,  la Biblioteca de Alejandría.

Pregunta que dejo en el aire…¿Podemos imaginar qué conocimientos, tecnología y sabiduría tendriamos hoy en día si no se hubiesen destruido conlos iincendios que sufrió la Gran Biblioteca?

Biblioteca de Alejandría

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La Gran Biblioteca de Alejandría, llamada así para distinguirla de la pequeña o biblioteca-hija del Serapeo, fue fundada por los primeros Ptolomeos con el propósito de ayudar al mantenimiento de la civilización griega en el seno de la muy conservadora civilización egipcia que rodeaba a Alejandría. Si bien es cierto que el traslado de Demetrio de Falero a Alejandría (en el año 296-295 a. C.)   está relacionado con la organización de la Biblioteca, también es seguro que al menos el plan de esta institución fue elaborado bajo Ptolomeo Sóter (muerto alrededor de 284 a. C.),.y que la finalización de la obra y su conexión con el Museo fue la obra máxima de su sucesor, Ptolomeo II Filadelfo.

Se calcula que debió de albergar 900.000 manuscritos.

Cuando el califa Omar hacía referencia a la Biblioteca de Alejandría, manifestaba: «Si no contiene más que lo que hay en el Corán, es inútil, y es preciso quemarla; si algo más contiene, es mala, y también es preciso quemarla». Se carece de testimonios precisos sobre sus aspectos más esenciales, y no se han encontrado las ruinas del Museo, siendo las del Serapeo muy escasas. Para algunos escritores latinos, la Gran Biblioteca fundada por los Ptolomeos apenas resultó afectada en el incendio provocado por las tropas de Julio Césaren 48 a.C

. Probablemente, ya había desaparecido en el momento de la dominación árabe, aunque algunos escritores comentan que el califa Umar ibn al-Jattab ordenó la destrucción de millares de manuscritos. Independientemente de las culpas de cristianos y musulmanes, el fin de la biblioteca debe situarse en un momento indeterminado del siglo III o del siglo IV, quizá en 273, cuando el emperadorAureliano tomó y saqueó la ciudad, o cuando Diocleciano hizo lo propio en297. La biblioteca-hija del Serapeo, sucesora de la Gran Biblioteca, fue expoliada, o al menos vaciada, en 391, cuando el emperador Teodosio el Grande ordenó la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos.

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